Hay momentos en la vida en los que sin arriesgarnos, desamamos.

Desamamos nuestros aciertos. Nuestras victorias. Nuestros logros más anhelados. Nuestros momentos de gloria.

Desamamos nuestras mejores jugadas. Nuestras batallas ganadas. Nuestros triunfos convertidos en ego. La llegada a la cima de la montaña.

Pero, ¿no son aquellos que aman la vida los principales actores de esta novela que nos implica?, aquellos que lo han intentado una y otra vez día tras día, aquellas personas que se levantaron tras una caída retándose a sí mismas. Esas que en lugar de dejarse vencer por un “no” optaron por la valentía.

¿Acaso no son ellos los únicos que se atreven verdaderamente a sentirla?, ¿no son los que viven cada momento tal como es, con sus espinas?, y por tanto, ¿no deberíamos entender cada derrota como un nuevo estímulo que nos desafía?

Son los pequeños matices los que engrandecen la vida, pero sólo unos cuantos están preparados para descubrirla. Así es la vida, cual acertijo por adivinar. TÚ DECIDES, ¿AMAR O DESAMAR?

Porque amar es de valientes.

Simplemente, jugamos a ser héroes de un destino que nos pertenece.