Prometo no arañarte nada, excepto la piel.
Prometo no pensarte a destiempo, sólo cuando mi corazón lata lento alejado de tu cuerpo.
Prometo desnudarte primero el alma y luego a besos.
Prometo comerme las barreras que nos separen en el intento.
Prometo respetar tus tiempos y hacer eternos cada uno de nuestros momentos.
Prometo silenciar tus miedos y avivar la llama que enciende nuestro fuego.
Prometo regalarte el mundo, para que nuestros pasos continúen juntos bajo el mismo rumbo.
Prometo respirar tu aire, soñar tus sueños y besar tu sangre.
Prometo grabar cada caricia en mi memoria bajo llave.
Prometo cometer el delito de extrañarte si no estás delante.
Prometo cuidarte cada segundo que esté a mi alcance.
Prometo guiar nuestro presente hacia un futuro en el que nada nos falte.
Prometo llenar tus vacíos con los sentimientos más reales.
Prometo invadir tus silencios con las palabras que mi corazón reparte.
Prometo darte motivos para que tus latidos me reclamen.
Prometo contagiar de vida hasta el detalle más insignificante.
Prometo compartir mi sonrisa contigo cada mañana al despertarte.
Prometo ser lo primero que veas, para enamorarte nada más levantarte.
Prometo colarme en tus pensamientos, para hacer realidad lo que siempre soñaste.
Prometo permanecer al otro lado de tus canciones, para que tus latidos griten mi nombre cuando me extrañes.
Prometo hacerte el amor con la sinceridad de nuestras emociones desafiantes.
Prometo estrecharte entre mis brazos con la ternura más noble que pueda demostrarse.
Prometo lealtad absoluta entre nuestros corazones equiparables.
Pero sobre todo, juro no tener que prometernos nada, porque la felicidad invadiendo nuestro día a día, será la que por sí sola hable.